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Respuestas

Hay veces en las que no entiendo, de verdad. En mi experiencia de ver series con temática lésbica (y créanme, es mucha experiencia…) cada vez que veo una historia que nomás parece no llegar a ningún lado, yo me pregunto: ¿¡por qué demonios la sigo viendo!?

No sé ustedes, pero a veces yo me siento taaaan mensa, con mis ojos pegados a la computadora (o a la tele, lo que quieran), viendo capítulo tras capítulo, picándole y picándole al siguiente video de la parejita o historia con la que están traumad@s. Es horrible, admítanlo.

Recuerdo que yo veía una novela alemana, de nombre LHASDUOSJH (LOL, la verdad es que no recuerdo el nombre porque… estaba en alemán :P). Tenía como miles de videos de la parejita gay de ese momento. Le dieron taaaantas vueltas al asunto, y al final yo misma decía: esto no va a llegar a ninguna parte, pero pues de todas formas me aventé lo quinientos mil videos hasta que una de las chavas se fue. Pero en el inter, recuerdo que las chavas sí hicieron algo, una escena bastante bonita que me dejó con un buen sabor de boca.

A lo que voy, es que una vez que pasas el sentimiento de frustración porque los productores sólo te traen como estúpido viendo y viendo capítulos, hay veces en que tu paciencia y fidelidad son recompensadas. Sí gente, cuando ustedes se preguntan… ¿por qué demonios sigo viendo esto? llegan momentos extremadamente esperados, que sirven de respuesta a esta desesperada pregunta.

Entonces, he aquí la pregunta  que seguramente rondó la mente de algunas hace unos días: 40 capítulos y contando… ¡¿Por qué sigo viendo Las Aparicio si tienen a un fantasma, dos entrometidos,  muchos pendejos y escenas Juliana a medias?!

Y ayer, obtuvimos nuestra respuesta… (vean los últimos 5 minutos, ya saben)

¿Una respuesta suficientemente buena para ustedes?

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8 Buenas Razones para Ver Las Aparicio

10 es mucho, y 5 es muy poco. 13 es mi número favorito, pero volvemos al primer problema. En cambio, 8 está en medio y además era mi número cuando estaba en el equipo de basketball en mi escuela. Así qué ¿por qué no 8 razones?

Si alguien no se había dado cuenta, porque seguramente no me siguen en twitter *blink blink*, mi trauma televisivo del momento se llama Las Aparicio. ¿Ven que dije que quizá no lo iba a poder seguir completo y blah blah? Pues resulta que sí, las vacaciones te quitan muchas cosas que hacer durante el día, entonces básicamente en las noches no tengo nada que hacer, ni siquiera dormir porque eso lo hago como 10 horas antes durante el día. Pero en fin, he aquí una pequeña listilla, con razones que ustedes seguramente saben pero que quizá sirvan para convencer a aquello que aún no ven la serie.

1. Rafaela (Ma. del Carmen Farías). Ay esta es la abuelita que u odias o amas. No hay de otra. Es la clásica mamá que se mete en TODO lo que le pongas en el camino, y si no se puede, ella inventa una forma. Y probablemente dirías, pinche vieja metiche hartante. Pero noooo… porque si lo dijeras, probablemente serían tus #4palabrasantesdemorir LOL. La señora tiene pantalones, huevos o como le quieran llamar. Ella sabe cómo defender a su familia y a las personas que de verdad quiere. Hasta a la Mariana, pero ésa es otra historia. Como plus, tenemos su sentido del humor, que hace constante referencia a la muerte de los hombres de la familia, que aunque son chistes medio negros, ella los dice como si fueran cualquier cosa. Por eso #yoamoarafaela. Y punto (ay, deberíamos mandar a hacer playeras xD).

2. El matrimonio La amistad de Rafaela y Aurelia. Yo tengo una abuelita de 86 años. Ella SIEMPRE ha tenido una señora que le ayuda, tipo Aurelia. Cuando la señora se enfermó y le dijimos que era mejor que se fuera a descansar a su casa y le consiguiéramos a mi abuelita a alguien más. Ella contestó que no podía hacer eso, que su relación era como la de un matrimonio y cada vez se volvían más dependientes una de la otra. Justamente es eso lo que veo en estos dos personajes, una especie de relación cercana que viene como producto de la convivencia de añísimos. Aurelia, por supuesto, ha sido testigo de los eventos más significativos de la casa Aparicio, y me atrevería a decir que es quien guarda muchos secretos de la matriarca Aparicio. Las escenas entre las dos son bien chistosas, a veces una regaña a la otra y se critican entre ellas, pero todos sabemos que se quieren. Mucho.

3. Los lentes de Mercedes Aparicio. No sé si lo he comentado, pero confieso que mi debilidad son los lentes. No sé a qué se deba, pero si hay algo que me puede derretir es ver a una mujer primero sin lentes y luego con ellos. Un fetiche extraño que tengo. En la serie Mercedes (Ximena Rubio) acaba de perder a su esposo y decide ocupar su lugar en la firma de abogados a la que éste pertenecía. Y saben, eso no me podría importar menos si no fuera porque es en ese lugar de trabajo en donde ocupa sus lentes. Y sólo puedo decir… wow.

4. El negocio de Alma Aparicio. Ay, está bien padre, no se hagan. Se trata de un “negocio” (no sé cómo definirlo) que entrenar a hombres para que sirvan como “prostitutos” y ayuden a mujeres a subir su autoestima, cumplir sus fantasías o ambas a la vez. Yo sé, yo sé, quiten esa cara de “WTF?!”. Aquí es cuando uso una defensa válida para que no dejen de leer: “¿ya lo han probado?”. No sé, es algo que siempre me dice una amiga cuando la critico. El punto es que la idea se me hace muy fantasiosa pero también muy divertida, y la verdad es que me llama la atención.

5. Iliana (Paulina Gaitán). Yo la verdad, ni supe en qué momento apareció la chavita esta. Por lo que entendí, es la hija de Alma que se fue a vivir a EU y regresó totalmente cambiada y con un detalle que no iba para nada con la forma de vida de las Aparicio: era abstemia, célibe o como lo quieran llamar. Con eso yo me reí mucho porque da la casualidad de que Alma es su mamá (vea punto número 4.) y entonces con mucha razón ella se atacó completamente al enterarse de eso. Además, resulta que la niña es totalmente homófoba y no soporta a los gays ni nada que se le parezca. Lo peor es que su novio le inventó que él mismo era gay para cortarla. Diría que es “karma”, pero ya me cae medio bien. A mí me “gusta” este personaje porque es precisamente la parte que servirá para mostrar la intolerancia hacia los homosexuales que existe en la sociedad. Y estoy segura de que poco a poco iremos viendo un cambio en la personalidad e ideas de Iliana, hasta que grite: ¡Vivan los fruti-lupis!

6. La amistad Julia-Mariana. Yo sé que es difícil imaginar a estas dos como “sólo amigas” (blah que nadie les crees eso), pero hagamos un esfuerzo. Las niñas son casi hermanas, han crecido prácticamente juntas y se apoyan incondicionalmente. Mariana es gay y a Julia no le importa en lo más mínimo. Julia es medio babosa y a Mariana tampoco le importa en lo más mínimo. La palabra que buscamos es: incondicionales. Además creo que en la serie han logrado retratar muy bien esta relación de amigas de hoy en día, que se hablan de “güey” y se dicen sus verdades así como van. Yo quiero una así.

7. ¡Dicen “lencha”! Remítanse a estos posts (éste y éste). El hecho de de que digan “lencha” y “buga” en televisión nacional se lo debemos a la hermana de Eréndira Ibarra (Mariana en el programa), quien escribe el guión de la serie. Me encanta que mencionen estas palabras porque son unas que muy pocas personas fuera del ambiente conocen, y nos dan un retrato más real de lo que es ser gay en México. Por eso mi emoción respecto a este tema :P.

8. Esta escena. Ahmm… duh.

En el primer capítulo salió esta escena, casi al final. Y de ahí a todos nos picaron. Es la razón por la que, al menos yo, empecé a seguirla, a chutarme 5 videos diarios de YouTube con el pendejo de Armando acostándose con todas, con la babosa de Julia diciendo que es “adicta a él”, con la pobre de Mariana haciendo videos para calmar su dolor, y con toda la familia haciéndose mensa acerca de lo que pasaba con las dos chicas. Ha pasado un poco más de un mes y aún no hay nada. Pero ustedes y yo sabemos que nuestra adicción es demasiado fuerte, que va a ser difícil que la dejemos de ver, y que  nos seguiremos repitiendo la frase mágica hasta que llegue el día en que todo sea feliz: “La paciencia será recompensada”.

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“Aquí la lencha soy yo”

No sé si ya hayan visto un poco de esta nueva serie-novela mexicana, llamada Las Aparicio. Pues si no han oído hablar de ella es porque básicamente viven bajo tierra, porque desde hace unos meses, cuando salió el promo de la serie con unas chavas agarrándose besándose en la cama, el mundo gay mexicano e internacional comenzó a revolotearse con ansiedad.

La otra vez, a pesar de que estaba cargadísima de tarea para la semana, encontré el primer capítulo de la serie, y me puse a verlo. Hasta eso que me fue gustando y todo, se me hizo… chistosita la historia y así, pero pues obviamente yo quería ver a las lenchas xD. LO malo es que en una entrevista reciente, una de las actrices (ahorita vamos a ella), declaró que la historia lésbica iba a tardar en desarrollarse un poco. Lo que namezne entendió: no se van a besar hasta dentro de dos meses.

Así que mientras veía el primer capítulo, prestaba cuidadosa atención a las partes en donde salían Julia (Liz Gallardo) y… oh, Mariana (Eréndira Ibarra). Julia me pareció un personaje con muchísimo potencial, siento que es, por obvias razones, la mujer con la que las jóvenes más se van a poder identificar, y su historia es, para mí, de las más orginales, y de las que menos se han contado en la televisión. Pero bueno, en el primer capítulo lució porque su wey le puso el cuerno y luego le pidió que se casara con ella. Ella pasó casi todo el tiempo desahogándose con su MEJOR AMIGA, Mariana y maldiciendo a los hombres, y diciendo que por qué ella (Mariana) no era un hombre.

Justo esto discuten en una de las últimas escenas de ese capítulo. Están medio briagas, y Julia se vuelve a quejar. Entonces le pregunta a Mariana, una vez más que por qué no es hombre. Ésta le responde que si lo fuera ella no la querría (¿premisa de la historia, quizá?) y en eso…  ¡zaz! que la Julia se le lanza a la Mariana y pues la Mariana, haciendo honor a su nombre, no desaprovecha. Buena escena, es la segunda de las más creíbles que he visto en México. Pero justo cuando Julia está en el cierre del pantalón de Mariana, ésta última le dice que psss qué pasó, que se calme… y entonces suelta la frase que yo me encargaré se vuelva é-pi-ca: “Aquí la lencha soy yo”.

Ahora, veamos dos cosas grandiosas acerca de estas palabras. Uno, es la mejor forma de salir del clóset para los televidentes, porque nótese que nunca había si quiera mencionado su homosexualidad. Y dos, ¡dijeron “lencha” en televisión abierta! La palabra “lencha” y yo tenemos una larga y divertida historia que culmina en el presente momento de mi vida en la que descubro que es la mejor palabra para describir a una chica lesbiana, y que además es súper útil porque se puede convertir en sustantivo; así que al acto de ver películas de lesbianas, le digo lenchadas. Pero volvamos a la serie en cuestión.

Después de ver esta escena decidí que amo a Mariana. Y también amo a Eréndira Ibarra por ser tan sexy. De verdad, de verdad, de verdad… espero verla más por este programa. Y es que me encantó toda su actitud, como medio valemadres pero de amiga incondicional. Aunque se nota que en realidad si le tiene ganitas a su “best friend”. Je je, bueno, eso está abierto a interpretación.

A sí que ahí queda la premisa de lo que seguramente será un complicada y dramática relación… por no mencionar, REALMENTE interesante, ¿no creen? Bueno pues yo seguiré viendo esta serie… cada que pueda, porque tenían que ponerla como novela… todos los días. Pero ya vienen vacaciones así que hay posibilidades. Ah y sólo he visto el primer capítulo porque he estado de tour por el Golfo de México xD

Díganme ¿qué les ha parecido si es que ya la vieron?

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