Archivo mensual: julio 2010

Estoy de luto

Quienes hayan seguido mi blog por un tiempo razonable, habrán notado que constantemente hago referencia a mi equipo de basket, a mi compañeras, y a las aventuras que pertenecer a él con llevan. Desde pequeña me gustó el basket, creo que todo empezó cuando vi Spce Jam y me enamoré del deporte. En los años que vinieron, pertenecí a muchos equipos, con algunos sólo jugaba, con otros entrenaba arduamente. A veces no ganábamos, pero eso no nos importaba, porque el punto siempre es divertirse. Ahora, cuando ganábamos, la felicidad era inexplicable. He ahí la belleza de todo deporte.

El equipo de mi prepa, por alguna razón fue diferente. Diferente en el sentido de que el lazo que logramos tener mis compañeras y yo, ha sido el más fuerte que he hecho con cualquiera de mis amigas de equipo. Quizá me la he pasado mejor con este equipo que con cualquier otro. El basket de mi escuela me abrió los ojos en muchas cosas, me dio amistades que agradezco infinitamente haber hecho, y me dio a una chica que no cambiaría por nada en el mundo.

Por eso estoy de luto hoy. Porque la escuela decidió cerrar el equipo. Es una decisión que me enoja, quizá me enoja más que me entristece. No nos dan razones coherentes. “Les hemos dado el mismo apoyo que a otros equipos, y esos equipos ya han mostrado más resultados”. Ajá… ¿qué apoyo? Nos obligaron a tener un equipo en desarrollo, nos obligaron a reclutar a niñas dentro de la escuela que apenas si sabían cómo agarrar un balón. Un año después ganamos partidos. Somos un equipo. Pero también, a un año de que empezó este proceso, no pueden esperar que todo el equipo sea Michael Jordan. Nadie puede lograr eso. Así que, ¿qué les cuesta un poco más de paciencia? ¿Qué les cuesta un poco más de apoyo? ¿Quieren un equipo competitivo? ¡No puede haber un equipo altamente competitivo sin apoyo de la institución que representa!

*Sigh*, el suspiro de la resignación. Ahora no sé qué pasara. No sé qué será de mi último año de prepa sin esta parte que ahora me doy cuenta, era imprescindible en mi vida. Así que perdó si no posteo tan seguido, perdón si me tardo un poco en los resúmenes, perdón si mis tweets deprimen… estoy de luto.

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El ex-novio

Mi relación más larga hasta ahorita ha sido de dos años. ¿El afortunado? Un amigo de primaria. O sea, empezamos en primaria y “terminamos” en secundaria. Ya saben, esos amores inocentes de “manita sudada”, con los que compartes besos de piquito y todo es lindo y color de rosa. Bueno es lindo y color de rosa hasta que tus peores enemigas intentan juntar a tu novio con una chava a la que odias, y como su relación es “secreta” no puedes hacer nada para impedirlo. Pero linda y color de rosa al principio :).

El punto es que dejamos de ser novios. No, nunca cortamos oficialmente. Sólo un día me di cuenta de que él no era mi tipo, y él… empezó a andar con mi mejor amiga. Y aunque parezca increíble… con todo mi apoyo. Ash, todo era tan complicado en la secundaria.

Ahora él y yo estamos en la misma prepa. Nos vemos y nos saludos y platicamos un poco. Nos llevamos muy bien. Creo que incluso antes de entrar a la prepa llegamos a un punto de nuestra amistad en la que nos podíamos llamar “cercanos”. Pero él no sabía “mi secreto”.

Verán, por alguna razón, a las personas que no les he dicho directamente, y de las que me escondo cuando veo, son mis compañeros de la secundaria. Supongo que es lógico porque los chismes entre ex-alumnos corren de manera acelerada y despiadada. O sea, pueden destruir mi vida si quieren. Digo, no todos, pero digamos que (otra vez, por alguna razón) mi miedo lo aplico para todos.

La otra vez en una fiesta, el sujeto ahora referido como “ex-novio” se puso muuuy ebrio. Fue muy gracioso. Pero entonces en algún punto de su ebriedad, hizo que me quedara sola con él y de la nada sacó una pregunta clave, después de la cual sabes que no va a venir nada bueno: “Bueno, ¿y tú qué?”. Tenía le esperanza de que esperara una respuesta vaga y general, acerca de mi vida escolar, familiar y nada sentimental.

“Ya me vas a contar, ¿o qué?” Yo todavía me hice la loca un rato y le empecé a dar largas. Pero entonces cuando cometí el error de decirle “¿de qué o qué?”, él ya deplano me dijo: “¡¡Pues de tu mujer!!”. Y ahí quedé desarmada. Pero a esas alturas ¿qué le iba a decir? Bueno, además de lo obvio (“soy gay”), sólo le pregunté que cómo sabía. Realmente no me supo explicar muy bien, pero CREO que todo fue porque una vez nos vio.

Y entonces me dio el discurso más dulce que algún niño me ha dado: “No pues a mí no me importa. Lo importante es que tú seas feliz. Y digo, sí es medio raro porque pues… anduvimos y… nunca cortamos (risa de 5 minutos), pero pues yo te quiero, y no te debe de importar lo que los demás piensen. Porque si los demás te quieren… van a querer que seas feliz”. AWWW me mató. Lo abracé y todo.

Creo que ha sido uno de los mejores momentos de “salidas del clóset” que he tenido en mi vida. Y no fue tan malo. Ahora sólo espero que él lo recuerde xD.

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Lunes de trauma musical: Cell Block Tango

Cruda, cínica y llena de humor negro. Para mí, ésa es una breve descripción adecuada para la película Chicago. Es de mis películas favoritas. Bueno, más que nada de mis musicales favoritos (saben que soy súper fan de este género). Pero creo que esta película, además de tener una música buenísima, tiene una historia que no desmerece. A lo que voy es que hay algunas películas musicales en las que las canciones (o la parte “musical”, valga la redundancia) están un poco forzadas dentro de la historia. O al revés. Como que a fuerzas quieren meter ciertas canciones y la historia pierde coherencia.

Pero Chicago, como ya dije, logra combinar ambas partes de manera perfecta. La historia es por sí sola una historia muy buena. Para mi gusto, podría ser un buen drama. Pero las canciones son introducidas de una manera que ayudan a resaltar lo que la película quiere mostrar: aquella época llena de jazz, de corrupción, de excesos, de espectáculo… donde todo esto se volvía parte de algo, que terminó siendo lo simbólico de la década de los treintas.

Claro ejemplo, es la canción que hoy les pongo. “Cell Block Tango” es definitivamente mi canción preferida de toda la película. Primero que nada, porque está llena de cinismo, de coraje, de venganza. Pero sobre todo cinismo. Digo, el simple hecho de que hagan una canción acerca de sus crímenes, pero aleguen que “fue un asesinato, más no un crimen”, ¿qué les grita? Además, todo el número me encanta. Cuando se abren las cortinas y salen todas bailando, con el fondo rojo y negro (que obviamente evoca enojo y “mal”), no puedo evitar emocionarme y que se me ponga la piel chinita. Sí yo sé, me pasa con todo.

Pero creo que para que les guste por completo la canción, tienen que ver el número completo. Con la espectacular coreografía que emula cada uno de los asesinatos, pero sin dejar de ser artístico. Y por supuesto, escuchen con atención la letra. Yo me río cada vez que la escucho. Hasta que comprendo que se necesita mucha sangre fría para hablar de lo que ellas están contando.

Con ustedes… las prisioneras del ala de asesinatos….

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¿Es o no es?

Nunca está de más ejercitar un poco el gaydar. Les puede ser útil después en la vida xD. Así que se me ocurrió que me ayudaran de vez en cuando a determinar si una chica es o no es. Fácil: yo les pongo una descripción general de ella, y ustedes opinan. A ver cuál es el veredicto.

Empecemos. Y sí, este “caso” ya lo había mencionado varias veces en twitter. Pero aún no lo supero xD.

Sujeto #1

Apariencia: Pequeña, cabello largo, rizado y café. Se pinta los ojos un poco… con esa cosa que yo nunca he sabido cómo se llama. ¿Sombra?

Vestimenta: Cómodo y casual. Lo que es para mí jeans, playeras y sudaderas. Sí, las sudaderas prevalecen.

Personalidad: Habla mucho. Muy feliz. Y… habla mucho.

Gustos e intereses: Desde que la conocí me dijo que le encantaba Twilight… y Kirsten Stewart. Que era súper fan. Después de ver su Facebook me di cuenta de que sí, en efecto, es SÚPER fan. Luego vi que le encantaba Pretty Little Liars. Y luego vi que usaba una aplicación de “Frases de Shane”. Sí, Shane nuestra Shane.

Dato extra: Me contó de su mejor amiga. Un día se la pasó hablando de ella, porque era su cumpleaños. Y mencionó que la amaba muchísimo. Pero pues ya saben que todas las niñas straight o no, aman a una amiga.

¿Veredicto?

EDITO: ¡¡El público dice que ES!! Pero prometo preguntarle para aclarar cualquier duda 🙂 Esperen el siguiente caso.

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Lunes de trauma musical: Hello

Noticia de último minuto: ahora resulta que todos mis amigos y no tan amigos son súper fans de Glee. Y digo, esto no tiene nada de malo, pero es de esas veces en las que dices: “me gustaba cuando sólo yo lo conocía”. Yo sé, yo sé…. evidentemente no sólo yo lo conocía, pero al menos sí empecé a ser suuper fan desde el primer capítulo. No me molesta, sólo me extraña un poco.

El jueves pasado se estrenó la segunda temporada en latinoamerica, como quizá algunos se enteraron. De repente, un las 24 horas previas y posteriores a su estreno, ya un buen de personas habían escrito en su Facebook o Twitter cosas como “¡No puedo esperar a ver Glee!”, “El capítulo estuvo buenísimo… ¡amo Glee!”, “Glee me pone tan de buenas”, o ya deplano, y lo que más me llamó la atención… “Hello! Is it me you’re looking for?”. Esta última frase puede sonar realmente inconsecuente para algunos, pero da la casualidad que es una parte del coro de la canción “Hello” de Lionel Richie, de la cual hacen un cover en el episodio del jueves de Glee.

Y lo siguiente que supe es que ya como cinco personas habían puesto el video original de la canción, y admitían que su trauma se debía al episodio de la dichosa serie. Por supuesto, que también se conviertió en MI trauma, por dos razones. Una, la canción es genial, un clásico por excelencia. Y dos, el cover que hacen Rachel y Jesse (Lea Michele y Jonathan Groff) en la serie les quedó estupendo, se nota su experiencia y talento.

Así que aquí les dejo la canción. He decidido poner las dos versiones, porque creo que el cover también vale mucho la pena. Y el video original, de Lionel Richie está súper ñoñis, pero me gustó.

Con ustedes…. bueno, ya saben.

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The L Word y el día en el que abrí los ojos

Recuerdo que fue hace ya 4 años. Era un verano como cualquier otro y con las costumbres que conlleva estar de vacaciones: comer y dormir, dormirse muy tarde y por lo tanto, ver tele a altas horas de la noche. Por ser verano también, cabe mencionar, la programación en canales de cable cambian, y meten series con menos capítulos en su temporada.

Así que una de estas noches, en la que mi hermana se había ido a casa de mis primos, decidí dormir en el cuarto de tele. Como a las 10 vi la guía y un programa en especial me llamó la atención. ¿Nombre? The L Word. En ese punto de mi vida tenía conocimiento de la temática que abordaba este programa: la vida de mujeres homosexuales (osease, lenchadas en su más pura expresión). Sin embargo, también recordé en en ese momento que mi mamá le cambiaba cuando pasaban comerciales de la serie, porque decía que “qué asco”.

Supongo que precisamente fue eso lo que me motivó a verla; es como la atracción hacia lo prohibido, el morbo por ver lo que no deberías nunca ver. Entonces esperé hasta las 11 de la noche hasta que comenzó el dichoso programa.

Ése día conocí a los personajes que después, y sin saberlo, serían parte de mi cultura pop televisiva. En ese momento no sabía ni quién era Alice, ni Shane, ni Carmen, ni Bette. Bueno, Bette me llamó la atención porque ¡era la chava de “Flashdance”! Pero ahí no tuvieron mucha importancia.

Recuerdo que era el capítulo en donde Alice está soñando cosas raras. Y más tarde, Shane y Carmen juegan el ya épico “So hot”. Creo que en esa escena me di cuenta de que lo que veía no era asqueroso, como decía mi mamá. No, de hecho todo lo contrario. Lo únito que se me ocurre para describir el sentimiento es… “Wow”.

El episodio terminó. Yo no entendí nada, más que Shane y Carmen medio andaban pero a Shane no le gustaba que se quedaran a dormir. Fue lo único que se quedó, lo siento. Pero todo este proceso continúo cuando intentaba dormir. Ahí empecé a recordar mi infancia y cómo sentía cosas por las niñas diferentes a las que sentía por los niños. Y luego pensé en la Power Ranger rosa. Todo comenzó a tener un poco de sentido.

En fin, ése fue el comienzo del proceso que seguramente muchos han experimentado, y que culmión hace algunos años cuando decidí que yo no era tan straight del todo.

¿Por qué este post ahora? Pues no sé si ya lo hayan visto, pero Warner está transmitiendo la última temporada de The L Word en estos días (la pasan a las doce de la noche), así que supuse que sería un buen momento para recordar ese evento. Yo sé que muchas quedamos súper hartas después del ridículo horrible final, pero hay que admitirlo, nunca dejamos de verlo. Es, por excelencial placer culpable de las lenchas. Después de lo que les relaté comencé a buscar la serie en YouTube, y a verla desde la primera temporada. Al menos a mí, me hizo reir muchísimo durante todas sus temporadas. Así que he aquí mi pequeño post de tributo a The L Word, y al favor que me hizo.

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Sabrosear

Para quienes no lo sepan, el verbo sabrosear puede ser definido como ver de manera detenida a una persona, enfoncándose en su atractivo físico. O sea… es ver a alguien con ganas.

Fue hasta este año que aprendí que había una palabra para eso… antes como que no existía en mi vocabulario. Pero claro, eso no me impedía hacerlo. Una amiga me critica. Dice que es horrible que te “coman con la mirada”. Sí lo es… pero yo digo, ¿si lo haces discret e inconscientemente y la otra persona no se da cuenta? ¿Ah verdad?

Ahora, quiero resaltar el hecho de que yo no era así. Yo no solía fijarme en las chicas tan detenidamente cuando pasaban, o al menos lo hacía MUY pero MUY discretamente. Pero eso era cuando no sabía si era gay o buga o qué diablos. Un poco después, cuando ya había decidido que era gay, le pregunté a una amiga: “¿Cómo van a saber las demás que yo soy gay? ¿Cómo sé yo que otra chica es gay?”. La clásica pregunta del gaydar.

Su teoría era que lo podías saber por la forma en que la chica en cuestión “miraba” a otras mujeres. O sea, si se fijaba en ellas, o sólo las veía como… “normal”. Y entonces pensé: “¡Oh, ahí está la solución!”. Entonces a partir de ahí empecé a fijarme un poco más en las chicas que me gustaban, con la esperanza de que alguien así supiera que yo no era straight. Así pasó el tiempo, hasta que me di cuenta de que ya había adoptado esa conducta y ahora lo hacía inconscientemente. Digamos que se volvió un acto natural en mí.

Eso no siempre es bueno.

Una vez estaba por el barrio gay de Toronto, sola, de 15 años, y caminando sin rumbo. En eso pasa una chava GUAPÍSIMA. Yo me le quedé viendo… pero no consideré que su novia (o la chica con la que se estaba agarrando de la mano) estaba a lado. Recuerdo que me vio con ojos de pistola… y JURO por lo que quieran que si no hubiera caminado rápido… ahí hubiera quedado yo. Y ahí pensé: “¿que me vi tan obvia?”. Supongo que la respuesta era sí. Ahí empecé a considerar ser más discreta. Cosa que de hecho, creo que he logrado porque ya sólo mi amiga se da cuenta cuando lo hago xD.

Bueno, mi amiga y mi chica. Mi chica también se da cuenta cuando me sabroseo a alguien. Y se enoja, y me regaña. Una vez nos enojamos por eso. ¿El objeto de sabroseo? El equipo de volley. Esque también… hay veces en las que sólo es inevitable.

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