La bolsa de mano

Después de este viaje he llegado a la conclusión de que no puedo engañar a nadie.

Verán, fui a Veracruz 4 días por cosas de la escuela. Por esta misma razón, cuando llegamos allá lo primero que hicieron fue checarnos las maletas, para ver si no traíamos cosas chistosas y así (pornografía, alcohol, drogas… comida). Entonces cuando era mi turno, la monitora me preguntó: “¿No traes bolsa de mano?”. A mí se me salió una risita, y mis amigas también se burlaron un poco. Yo dije que no, y ellas también comentaron eso, con un tono medio burlón como de “ahmm  no creo que traiga eso…”.

Nos quedamos en un hotel bonito y todo, con cuartos de cuatro camas. Así que yo estuve con tres amigas, con las que más me llevo, y una de las monitoras, la que me había preguntado lo de la bolsa. Era buena y todo, pero no habíamos hablado mucho con ella.

En la tarde de ese primer día, fuimos a un lugar con mucha arena e hicieron un concurso de a ver quién hacía la mejor escultura de arena. Mis amigas de yo no somos NADA creativas, entonces fue así de “ahmm… ¿hacemos algo?”. Alguien dijo: “Seh… una… ¡tortuga!”. Y tortuga fue. Pero como vimos que todos le ponían nombres muy profundos a sus obras de arte, decidimos, en el último minuto ponerle “Rana” a nuestra tortuga, porque representaba los problemas de identidad que todos tenemos. Traducción: la jalada más grande que han escuchado en su vida, como producto de la falta de imaginación y tiempo.

Al final, “Rana, la tortuga” quedó en 2do lugar, lo cual fue muuuucho más de lo que esperábamos. En la noche la monitora nos dijo que había podido saber muchas cosas de algunas de nosotras por la escultura. Pero no dijo nada más. A la mañana siguiente ella misma nos comentó que alguien de nosotras tres hablaba dormida, más específicamente una de las dos que dormía en la litera. Yo dormí en la litera, pero no hablo sola… supuestamente. Poco a poco, la monitora fue soltando la sopa de qué decía la susodicha… “te quiero… te quiero…”. Casi antes de irnos a dormir, ahí en el cuarto, por fin dijo que además del “te quiero”, también se mencionaba un nombre. Una de mis amigas dijo un nombre de mujer, y la monitora hizo cara de “sí que sí”. Así que ahí supimos quién había sido.

Yo me apené un poco, pero en eso la chava dijo “a ver señorita rana-tortuga… ya cuéntame”. Y pues le conté los detalles esenciales, y ella me contó que como el 90% de sus amigas son gay. Qué cosas, y qué pequeño es el mundo. Entonces dijo lo que me hizo llegar a la conclusión antes expuesta en esta entrada: “sí, pues desde que te vi supe… ahora sí que perdón por pedirte tu bolsa de mano jaja, se te ve como a kilómetros”. Graaaacias. No es como que me importe, sólo me parece curioso.

Así que esa fue una de las divertidas historias que surgieron en este viaje tan… er, interesante. ¿Me extrañaron? Ja.

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2 comentarios

Archivado bajo 'Cause it's my life..., Somewhere over the Rainbow

2 Respuestas a “La bolsa de mano

  1. jaz

    es primera ves ke escribo pero llevo leyendo te desde hace un rato (por cierto ya lei todo el blog pero x ajja xD)..pero hoy me anime a komentar por ke io tampoco uso bolsa de mano !!jaja me encantan tus historias por ke me identifico mucho con ella espero y no nos abonadones muy seguido por cierto io si te extrañe!!

  2. ale

    aww yo si te extrañe!! jajaj eres muy extrañable! jaja por cierto linda historia y cuera mil, porque hablas entre sueños jaja.

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