Confessions of a Gleek

¿Ya es lunes? La verdad es que durante las vacaciones pierdo un poco la noción del tiempo, y no me había dado cuenta de que ya había iniciado otra semana. Desde hace mucho quería hablar de mi nuevo trauma televisivo, el único que me queda. Así que como tiene que ver mucho con la música decidí cambiar el Lunes de trauma musical del día de hoy, por un post dedicado a esta serie que ha tenido muchísimo éxito: Glee.

¿De qué se trata Glee? Pues básicamente primero, nosotros latinos, debemos entender lo que es un Glee Club. Es más o menos como un grupo escolar que se reúne para presentar números de canto y baile. Es diferente al club de teatro porque ellos no actúan, sólo interpretan canciones  y les ponen coreografía. Precisamente esta serie trata de la formación de un nuevo Glee Club en la escuela McKinley, todo gracias al profesor Schuester quien en sus años jóvenes había sido parte del exitoso grupo.

Sin embargo, como los tiempo han cambiado, ahora a los chicos ya no parece interesarles ser parte de tal club. Bueno, a casi todos los chicos… a los chicos “normales”. Es por eso que se terminan inscribiendo los “geeks”, “losers”, “nerds” de la escuela. Tienen potencial, pero les hace falta recorrer un muy largo camino. Así que en resumidas cuentas, de eso se trata Glee: de cómo van evolucionando los integrantes y allegados del club, mientras lidian con sus propios problemas. Porque recordemos que es una serie adolescente, ¿qué sería de ella sin “problemas”?

Creo que lo que más le ha llamado la atención al público y a la crítica es que es una antítesis de otros programas similares. Sí, ya lo dije, es una serie adolescente, pero los problemas de los que habla y la forma en que los maneja es como todo lo contrario a digamos, High School Musical (es inevitable la comparación a primera vista). Un amigo que también ya es súper fan me dijo: “Esque este programa no se anda con tonterías… todo es muy cierto”.

 

Creo que de hecho, la esencia de Glee está en sus personajes. En un capítulo en el que apareció como invitada la talentosa Kristin Chenoweth, ella llegó, vio al Club y dijo: “Son como el peor comercial de Beneton que haya visto”. Beneton es famoso por poner diferentes razas y nacionalidades en sus anuncios, pa’que quede todo bien mezcladito. Y es que de verdad, si los vieran, uno pensaría que son lo bajo de lo bajo de la preparatoria, y que combinación de chico gay, galán de americano y porristas no puede llevar a nada bueno. Pero precisamente ahí prueban que no importa si eres alto, flaco, gordo, rubio o negro, si tienes talento no hay distinciones.

Está por ejemplo, la chica que teóricamente debería de ser la “popular” de la escuela, porque además de verdad lo intenta: Rachel. Es medio obsesiva, medio desesperante al principio y medio hartante algunas veces… pero cómo canta esa mujer. Creo que a estas alturas ya la amo un poco. También está el tipo guapo, capitán del equipo de americano: Finn. La porrista, novia del capitán del equipo de americano: Quinn. Si les digo, que aquí todo es como “cliché” pero en sentido irónico, porque realmente nunca siguen el papel que el estereotipo les marca. Y luego están los “losers”: Mercedes, Kurt, Tina y Arty. Poco a poco todos se van uniendo y apoyando entre ellos, aunque conservan ciertas diferencias que también le brindan humor a cada capítulo.

Debo decir que los adultos no se quedan atrás de ninguna manera. Sue Sylvester, la mala mala malota de la serie, es de esos personajes indispensables para que una serie siga adelante. Yo aún no me decido entre si la odio o la amo, porque de verdad es una “villana” genial. Emma, la psicóloga de la escuela, me da muchísima risa, también creo que es de los mejores personajes. Y bueno, Mr. Schue es puro carisma, no puedo decir más.

 

Además, como un plus están los número que interpreta el elenco a lo largo de los capítulos. Créanme que vale muchísimo la pena ver la serie desde el principio, para apreciar el cambio y la evolución del Club. Dentro del repertorio hay canciones clásicas como el famosísimo “Don’t Stop Believing”, pero también más nuevas, como “Take a Bow” o “Single Ladies”. Las coreografías son muy divertidas, y si les gustan los musicales, como a mí, creo que han encontrado su serie. Y si no son tan fans de este género, también se las recomiendo ampliamente, pues al final del día es una comedia, una comedia bien escrita y con personajes … diferentes a lo ordinario.

Para terminar, les dejo algunas de las interpretaciones que a mí más me han gustado. Es un rollo encontrarlas todas por los problemas de derechos de autor y eso, así que si quieren ver más, les recomiendo que se metan AQUÍ y ahí encontrarán casi  todas.

“Don’t Stop Believing”

“Somebody to Love”

Me confieso una auténtica “Gleek”. ¿Hay más gleeks por aquí?

2 comentarios

Archivado bajo Opiniones bla bla, Televisión, Trauma Musical

2 Respuestas a “Confessions of a Gleek

  1. alex

    heyyy saludos..esa serieee es genial xD! muero de risa siempre que la veo..es que son tan stupidos pero eso lo hace divertido..al menos no puedo olvidar el hecho de que finn piensa que embarazo a quinn en el jacuzzi xD!!!!! por diosss ajajaja..y la orientadoraa es de lo mejor tmb, deberian darle todos los premios del mundo simplemente por mantener durante los minutos k duran sus participaciones los gestos k realiza xD! y sueee ..es una gra formula al menos para mi ..pk tmb me enkantan los musicales, las series y la comedia.. felices fiestas!!!!

  2. Mel

    Debo decirlo… Gleek completamente gLeek

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